lunes, 13 de enero de 2014

Hola nuevamente

Como más allá de presentar al lemur, es necesario comenzar de alguna manera, lo justo es hacerlo dando las gracias a quienes con su contribución moral y material han hecho posible que disponga de este arma, y aunque no haga a su favor una institución nominal, ellas ya saben quienes son.

El elemento personal del blog soy yo, mi nombre creo que anda por ahí, y no hay mucho más que decir.

Su elemento real serán las "intimidades", pero antes de que nos hagamos ilusiones, quiero recordar  lo que el profesor De Castro dijo sobre el concepto de derecho civil, que definió en corto como "la organización jurídica de la vida íntima de la nación". De eso mismo, mayormente, hablaré aquí, del derecho civil y de toda su prole y parentela.

En cuanto al elemento causal, no debo negar el general ánimo de reconocimiento, inevitable al parecer, pues, como se ha dicho, la caricia, física o de otra clase, es la unidad de medida de las relaciones sociales.  Sin embargo, mi disposición hacia el blog es similar a la que me impulsa a ponerme guapo cada mañana, aunque sea probablemente con resultados más bien desiguales, pues ambas tareas, la de acicalarme y esta, las emprendo animado por el sano espíritu de la auto complacencia, y con la tranquilidad de que en ambos campos, el jurídico y el físico, existe  terreno manifiestamente mejorable por delante.

Y ahora recordaré, para procurar evitarlo, lo que al parecer Trasímaco dijo a Sócrates, a quien ni corto ni perezoso espetó, si hemos de hacer caso quien dio fe del diálogo, que su famoso método consistía en "andar de acá para allá, aprendiendo de los demás, sin dar ni siquiera las gracias".

Verdaderamente parece como si este gran visionario que fue el sofista griego fuera también buen conocedor de la literatura jurídica moderna.

Y como ya he usado la palabra emprender, estoy en condiciones de anunciar que la ley de los que emprenden será precisamente uno de mis primeros temas.

Hasta más ver,

No hay comentarios:

Publicar un comentario